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Mayo 21, 2017

Para controlar el consumo de sal y proteger así la salud cardiovascular ya no es suficiente con reducir la cantidad de sal que se añade en la mesa o durante la preparación de las comidas. Y es que, un nuevo estudio realizado en EEUU y publicado en la revista Circulation, sugiere que la mayor parte de la sal que los estadounidenses consumen proviene de alimentos procesados y de los platos que se ofrecen en los restaurantes.

En una muestra estudiada de 450 adultos estadounidenses, solo el 10% de la sal o del sodio presente en la dieta provenía de la comida preparada en casa. Y de este 10%, únicamente el 5% era añadido de forma voluntaria en la mesa. En contraposición, el estudio también reveló que la sal presente en los platos de los restaurantes y los alimentos procesados comprados en tiendas como galletas, panecillos, sopas o quesos, representa un 71% de la ingesta total y diaria de sal. Según la investigadora Lisa Harnack, "es necesario prestar atención al hacer la compra y al comer fuera para evitar alimentos de alto contenido en sodio". 

Lisa Harnack, investigadora y profesora en la Universidad de Minnesota, insiste también en que para prevenir la hipertensión en los Estados Unidos se recomienda no superar los 2.300 miligramos (mg) de sal al día. Esta cantidad corresponde a la capacidad de una cucharilla de té. Según la profesora, más de 8 de cada 10 estadounidenses superan este límite "de forma exagerada". De hecho, en los diarios de alimentación que tuvieron que llevar los participantes en el estudio se muestra que el consumo de sal es de 3.500 mg al día de media. 

Según Kathryn Foti, experta en epidemiología en la Escuela de Salud Pública Johns Hopkins Bloomberg de Baltimore, "la hipertensión es una de las principales causas de problemas cardiovasculares y embolias en los Estados Unidos". Además, añade que "reducir el consumo de sal ayuda a disminuir los valores de tensión arterial y puede ayudar a prevenir enfermedades cardiovasculares". La experta prosigue indicando que "la forma más eficaz para reducir el consumo de sal es limitar su presencia en los alimentos preparados y procesados". Las reducciones graduales voluntarias del suministro alimentario podrían beneficiar sensiblemente a la salud pública. "Reducir la cantidad de sodio un mínimo de 400 mg al día podría prevenir hasta 32.000 ataques al corazón y 20.000 ictus al año en EEUU", concluye la experta. 

La Asociación Estadounidense del Corazón ha iniciado una campaña a favor de la reducción del sodio para animar a las empresas alimentarias y a los restaurantes a reducir la sal presente en sus productos. Lisa Harnak indica que las empresas alimentarias y los restaurantes que se han comprometido con la causa "son dignos de elogio". Pero Foti insiste en que los médicos deberían esforzarse más e informar a sus pacientes sobre la procedencia de la sal que ingieren. "Aunque animar a los pacientes a reducir el consumo de sal está bien, es más importante hacer hincapié en la selección de productos", sugiere Foti.

Las dos expertas en materia recomiendan las siguientes claves para reducir el consumo de sal presente en los alimentos:

  • Leer el apartado de nutrición de los alimentos empaquetados.
  • Sustituir los elementos con un contenido alto en sodio por opciones que contengan menos sal.
  • La cantidad de sal de un alimento puede variar mucho dependiendo de la marca que comercialice el producto. Hay que comparar entre una marca y otra revisando las etiquetas de los diferentes productos. 
  • Informarse sobre la cantidad de sal presente en los diferentes platos que ofertan los restaurantes. En los restaurantes donde no se publica la información nutricional, "los clientes pueden solicitar información sobre el contenido de sal de los platos del menú y preguntar cómo se prepara la comida", recomienda Foti.
  • Cuidar la alimentación. Según Foti, "elegir alimentos frescos, como frutas y verduras, contribuye a reducir el consumo de sal la dieta".

Para poder realizar el estudio, 450 adultos de diversas razas y de edades comprendidas entre los 18 y los 74 años y residentes en Birmingham (Alabama), Minneapolis-Saint Paul o Palo Alto (California), registraron su dieta diaria durante cuatro periodos de 24 horas entre diciembre de 2013 y diciembre de 2014. Además, los participantes del estudio proporcionaron muestras de sal equivalentes a la cantidad que añadían en casa durante sus comidas.

Los resultados de la investigación indicaron que el consumo medio de sal superaba en más del 50% los 2.300 miligramos diarios recomendados. La sal añadida al cocinar corresponde aproximadamente al 6% del consumo de sodio al día, y la sal añadida en la mesa, tan solo a un 5%, de acuerdo con el estudio. La sal disponible de forma natural en los alimentos representaba un 14% de todo el sodio diario que se consume a través de la dieta, mientras que la sal procedente del agua del grifo, de complementos dietéticos y medicamentos para la acidez no llegaba al 1%, según el informe.

Más información

Para obtener más información sobre la sal en la dieta, visita el sitio web de la Asociación Estadounidense del Corazón.

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 Artículo redactado por Steven Reinberg de HealthDay. Licencia legal de publicación obtenida a través de la red editorial NewsCred. Las consultas sobre la licencia pueden dirigirse a legal@newscred.com.